venerdì 29 maggio 2009

Apuntes de vida



Ediciones Experimenta (bilingüe)
Nápoles
1978










Que extraña y delirante sensación me invade cuando me doy cuenta de haber pasado días enteros frente a este tintero, sin tener nada mejor que hacer, anotando a troche y moche todos los pensamientos estrafalarios que me pasaban por la cabeza.

KENKO






De la sabiduría


Como si los resortes del alma
se enfuriaràn de tu estupidez
y fueras tan sabio
como las cosas
que contemplas
o sufres.


Sentado en un parque de Bagdad
a las cinco de la tarde.


Del sol
queda una llama
Tigris abajo:
No es suficiente
para descubrirte.
Pienso
y luego no sirve.

Irak, 74


El mundo implacable


Esta es tu casa.
Incluye el chirrido de las cañas
el viento que lo hace posible
tus pensamientos inadecuados
violentos
tu dulce incapacidad
de detener la máquina:
la vorágine.
Y esta luz
y esa luz
la casa sin confín
sumergida por siglos en los mares
jardines babilónicos
que se amalgaman a tu ignorancia
y la lentitud de rotación
tu rara visión transoceánica.
Incluye las cartas de mamá
caídas como un telón
sobre el centro de un acto
que quedará inconcluso
incluye tu memoria
de cuerpos desnudos
el aroma de una noche
de un ángulo
de una arteria
de una falta.
Y en medio de todo
tu casa incluye tu persona
es decir
el titular del cuerpo
incontablemente archivado
diagnosticado
poseído.
El titular adjunta
fotografía cuatro por cuatro
fondo blanco
y se reconoce en ella
tu casa que es mi casa
- fuera de foco -
reconocemos el viento
que purifica
y corrompe
la noche llena de puntos hemisféricos
el terror de las sombras indescifrables
que lentamente envuelven esta parte
(de tu casa)
estos cuartos sin puertas
ni ventanas
lleno de pájaros
y cielos.


Circeo, 75


El espacio


Aquí vivimos
nuestro Lejano Oeste
nuestra manera perentoria
de sobrevivir al tiroteo
a las asechanzas
de los ladrones
de caballos
y en el salón
alzamos nuestras copas
como si de un trago
fuéramos a vencer los desiertos
del corazón.
Aquí combatimos
con la esperanza de vivir
nos preparamos a tomar
diligencias sin rumbo
autobuses sin retorno.
En este país.
En este mundo.



Tozudez


No existe más que en ti
perenne
e inútilmente publicas
anuncios en los diarios
investigas en los archivos policiales
pagas detectives privados
servicios secretos.
Habrás heredado
inclinaciones coloniales
de algún pariente inglés
sed de aventuras
de tus antepasados españoles
y cuando escarbas
- dulce tierra crepitante -
bajo tus manos
infinidad de insectos
oyen tus mensajes
se desorientan
ante tus actos implacables.
No existe fuera de ti
y haces tantas muecas

que lo excluyes.



La palabra o tú

Nombro tu nombre
lo repito
lo trasmuto
lo juego
hasta que él
se disipa
y eres tú
quien sale dando gritos
de mi boca.

Voracidad


Te devoran
los espacios inanimados
la lentitud
de ciertos gestos
- quitarse la camisa por ejemplo -
te devora la ilusión
con la cual
deterioras el mundo
el monóculo
que distorsiona lo real
el aire
que respira sin memoria
la fragilidad
que te separa de los hechos
el perfume de las uvas moscateles
los gigantes grotescos
de la infancia
Wanda Landowska
tocando a Bach
tus intencionados embarcaderos
te devoran
los relojes del mundo
y tanta inconsciencia.

GESTOS

Editor Juan Mejìa Baca
Lima – Perú
1964

Había una vez


Por esta ventana a la hora de la siesta
me habrías encontrado en la infancia
o en la calle de tierra con el sombrero azul.
Podrías haber corrido junto a mí
junto a los galerones.
Me hubieras esperado por sanpedro y sanpablo
al borde de las ramas encima de los troncos
o a la hora de la siesta
en aquella ventana de la infancia.


En ese entonces
las casa también crecían con nosotros.


La Reina del Plata


Yo no he salido nunca de esta ciudad
tal vez lo diga para no desordenar
la caja de fotografías
para no rescatar una a una
esas de la Sierra de Córdoba
esa de cuando yo era feliz y estaban todos.
Para mí irme significó siempre
cruzar la estación en dirección a la plaza
porque esos días en el mar
comprobando el intermitente golpe de las olas
para mí tampoco fue salir
ahora cuando digo me voy
existe una complicidad en los otros
mi madre me acompaña a la puerta
y entonces llega el ómnibus
llega el beso sordo de la despedida
las colinas están ahí
con sólo cruzar la General Paz
y el mar es este absurdo río
sucio quieto sin espuma
con un puerto que tampoco me pertenece.
Con ella que bien pudiera tener los cabellos oscuros
vamos siempre a la Plaza San Martín al salir del trabajo
para imaginarlo detrás de la Torre de los Ingleses
a él moviéndose chapoteando en la orilla
los contornos de barcos sin banderas
a él que a veces nos llega en el aire como una canción
cuando gime una sirena
ella me mira a los ojos y sus ojos se enturbian
y yo le pido entonces que no llore.
En esta ciudad de trenos lentos
de trenes interminables y grises
lo he esperado muchas veces en silencio
como para que no llegaran nunca
como aquel día de diciembre
en que la poseí sobre la tierra polvorienta
a ella que era mayor que yo y se pintaba los labios
a ella que entonces me dijo con la respiración cortada:
“querido como has podido guardar tanto amor”
y que después caminamos por esas calles desiertas
mientras amanecía sobre nuestras cabezas
y pasó un carro que dejó olor a naranjas en el aire
y que desde el carro nos saludaron
y que yo respiré hondo
hablando como si lo supiera todo
como si nada fuera para mí sorpresa de los sentidos
y preferí que el tren no llegara
desde el bar frente a la estación
mientras reía ahí solo
viendo pasar por los vidrios sucios
las sensaciones ocultas como en un film.
Aquí en esta ciudad mutilado
buscando un calor que está más allá del tiempo
aquí en esta ciudad yo no frecuento los bares
porque no fumo y el café me hace mal
también porque no tengo con quien encontrarme
cuando lo hago me vienen a buscar a casa
y yo los recibo clandestinamente
como cuando la traje a ella para hacerle el amor.
A veces llega el verano para la piel
para estos poros infatigables
pero un tiempo antes miro el cielo
veo como los gorriones alborotados
arrastran hasta nosotros
los rostros de la nueva estación
y apuro el paso por Corrientes
en cada edificio descubro palomas
que entonces me parecen hermosas
descubro ventanas que me miran como hombres.
Se bien que esta calle no termina en la Vía Veneto
que ni siquiera desemboca en el Sena
pero a veces me basta con salir a este cielo
a este aire colmado de olor a glicinas
para saber que la vida es terminable
y por qué no hasta locamente maravillosa
transponer este destino de cordones
de veredas y calles
y hasta permitirme un silbido
una letra de tango que se parezca a una mujer.

Septiembre 63 Baires

Gestos


Entre las cosas sin sentido
está mi manera de callar
como si la vida fuera un estruendo
o una simple canción para mudos
la escalera por la que nunca subo
la ventana por la que nunca miro
la serenidad que nunca alcanzo
tienen cosas de esta manera muda de vivir
en mis ojos guardo pequeñas fotografías
en mi corazón instantáneas de amor sin revelar
y aunque encendiera fogatas para burlar al frío
para decirle al invierno que envejece sin remedio
no podría colgar mis afectos como a un cuadro
a tu recuerdo como un fusil en la pared
entonces prefiero que nada dependa del lenguaje
de esta manera silenciosa de hablar
porque un día puede estallar el abandono
pueden alborotarse en el jaulón
los pájaros sin pudor de la muerte.

noviembre 1963

Al hermano Tu Fu


Me quito la camisa humedecida
y la abandono sobre una rama seca.
El cielo recortado de árboles
deja filtrar pocos rayos de luz.
Percibo el olor de la tierra y sus frutos
la voz del viento entre las hojas,
un recital de pájaros en amor
con vuelos veloces y precisos.
Soy un hombre de ciudad
un pobre hombre de ciudad.
Construyo un claro entre las hojas
y abro el libro con los poemas de Tu Fu
escritos hace mil trescientos años,
en otro mundo en otro universo.
Ha pasado tanto tiempo le pregunto
y él me responde: no.
Canto tus poemas al viento
y descubro que es verdad lo que dices
hermano Tu Fu.

Al fratello Tu Fu

Mi tolgo la camicia inumidita
e l'abbandono su un ramo secco.
Il cielo rifilato d’alberi
lascia filtrare pochi raggi di luce.
Percepisco l'odore della terra ed i suoi frutti
la voce del vento tra le foglie,
un recita di uccelli in amore
con voli veloci e precisi.
Sono un uomo di città
un povero uomo di città.
Costruisco un chiaro tra le foglie
ed apro il libro con i poemi di Tu Fu
scritti mille trecento anni fa,
in un altro mondo in un altro universo.
Ha passato tanto tempo gli domando
ed egli mi risponde: No.
Canto i tuoi poemi al vento
e scopro che è verità quello che dici
fratello Tu Fu


Made in
a Martín Micharvegas (Poni)


Una caja de lata con fotografías
quietos fantasmas amarillentos
se mueven en tu recuerdo austero
quizás una sonrisa con eco
un gesto impregnado de eternidad.
Se vuelve a la idea estrafalaria del tiempo
al peso específico del corazón.
Cierro la caja de lata
y vuelvo a tu e mail
─ utopía del progreso humano ─
donde tus palabras cálidas
abren una vorágine de momentos
de territorios y encuentros
que han dejado carne en mi cuerpo
elementos sustanciales
de la visión de este mundo absurdo
donde grabamos poesías
en todas las corteza de esta selva oscura.
Puede que distraídamente
no hayas percibido el fervor
que hoy anida en este hombre adulto
mis pájaros aturdidos
se alzaron en vuelo en Folignano
sobrevolaron las colinas pavesinas
tantas veces presentidas en el Moderno
no sé si con ánimo de emigrar
o de perderse definitivamente en el azul.
Pasando lista
Alberto, Coco, Edgar,
Enrique, Gianni, Néstor,
Miguel, Raúl Gustavo,
Paco, José y Vos.
Mi made in Buenos Aires.


Made in
a Martín Micharvegas, (Poni)

Una scatola di latta con fotografie
quieti fantasmi giallognoli
si muovono magari nel tuo ricordo austero
forse un sorriso con eco
un gesto impregnato di eternità.
si torna al'idea stramba del tempo
al peso specifico del cuore.
Chiudo la scatola di latta e ritorno a tuo e mail
─ utopia del progresso umano ─
dove le tue parole tiepide
aprono una voragine di momenti
di territori ed incontri
che hanno lasciato carne nel mio corpo
elementi sostanziali
della visione di questo mondo assurdo
dove registriamo poesie in tutta la corteccia
di questa selva oscura.
Può che distrattamente
non abbia percepito il fervore
che oggi annida in questo uomo adulto
i miei uccelli storditi
si levarono in volo in Folignano
sorvolarono le colline pavesinas
tante volte presunte nel Moderno
non so se con animo di emigrare
o di perdersi definitivamente nell'azzurro.
Passando lista:
Alberto, Coco, Edgar,
Enrique, Gianni, Néstor,
Miguel, Raúl Gustavo,
Paco, José e Vos.
Il mio made in Buenos Aires.

Clavar el tiempo en la pared


La ilusión de clavar el tiempo en la pared
y gozar por un instante del no hacer
es una constante recurrente de la cual
he perdido el sentido de su intención última.
Estoy suspendido en la duda de ser
un ave solitaria que pliega las alas
en medio del gran océano inquieto
o un árbol sin flores ni frutos
que sólo puede brindar sombra.
En la pared el reloj de péndulo
desde hace años ofrece inmovilidad
en la coherencia de sus dientes rotos
una imagen que aumenta mi aversión.
Mientras pasa el presente con su insidia
invento estratagemas para aprovecharlo
para no caer en la trampa del mañana
quisiera dibujar una sonrisa en mi rostro
para que tú dejaras de pensar en el porvenir.



Inchiodare il tempo nel muro


L’illusione di inchiodare il tempo al muro
e godere per un istante del non fare
è una costante ricorrente
di cui ho perso il senso dell'intenzione ultima.
Sono sospeso nel dubbio di essere
un uccello solitario che piega le ali
in mezzo al grande oceano inquieto
od un albero senza fiori né frutti
che può solo offrire l’ombra.
Nel muro l’orologio a pendolo
da anni offre immobilità
con la coerenza dei suoi denti rotti
un’immagine che aumenta la mia avversione.
E mentre passa il presente con la sua insidia
invento stratagemmi per approfittarne
per non cadere nella trappola del mañana
vorrei disegnare un sorriso sul mio volto
per farti smettere di pensare all’avvenire.